Observo mí alrededor, no esta ni la realidad, solo veo vestida de blanco a la soledad. Nos miramos y le pregunto me puede abrazar usted y pasa por mi cuerpo como un fantasma a una pared. Me siento sola como un beso sin mejillas, como un abrazo sin sinceridad, como Adán sin alma y sin costillas, como un crimen sin sangre y sin oscuridad. Y aunque todo no esta bien, sigo andando porque aun hay camino y sigo respirando. Si me preguntan como lo conseguí, la respuesta seria: al menos me tengo a mí-