pero todo lo que tuvo que pasar pasó,
siempre uno u otro modo haya pasado.
Por eso es que los trastos van guardados
para que nunca nada se me olvide.
Y en abierto homenaje a aquellos días
a las noches desbordantes de locura
evocando increíbles aventuras,
cargo historias de múltiples quilates
galanes, divas y primates,
psicópatas y locos de remate;
todos mezclados en una misma pieza
servidos como peces en bandeja.
A veces en las noches de mal sueño,
o en las tardes de domingo domingueras,
hurgo en los placeres encerrados
entre prendas y papeles olvidados





















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