pero todo lo que tuvo que pasar pasó, siempre uno u otro modo haya pasado. Por eso es que los trastos van guardados para que nunca nada se me olvide. Y en abierto homenaje a aquellos días a las noches desbordantes de locura evocando increíbles aventuras, cargo historias de múltiples quilates galanes, divas y primates, psicópatas y locos de remate; todos mezclados en una misma pieza servidos como peces en bandeja. A veces en las noches de mal sueño, o en las tardes de domingo domingueras, hurgo en los placeres encerrados entre prendas y papeles olvidados