Con la cabeza entre los pies, a la fortuna pocas
noches le quedan. Ya lo debes de saber, y que la
luna salga por donde quiera. Pero sin correr, que
no haya prisa, te convenceré con millones de
sonrisas. Para que te despiertes de una vez y te
des cuenta que no hay nada que perder. Hace
tiempo que dices, tienes que volver, que no hay
más que lo que tú eliges.